El reconocimiento del administrador de la Dirección Provincial de Vialidad de que no tienen presupuesto para arreglar los caminos y que no hay proyectos previstos para mejorar las condiciones del tramo de la ruta 306 en el acceso a San Miguel de Tucumán abre dos interrogantes preocupantes. Uno es la incertidumbre con respecto a que en algún momento pueda resolverse el caos de ese sector, que no sólo es de riesgo constante sino que ha sido escenario de tragedias viales, dos de ellas el año pasado. El otro asunto es qué expectativa hay con respecto al mantenimiento de los caminos, puentes e infraestructura vial que depende de Vialidad, tano los existentes como la sobras nuevas. Si no hay presupuesto para mantenerlos, ¿qué garantía hay de evitar que se deterioren y acaso se destruyan?

El funcionario respondió que su repartición “no da abasto ni operativa, ni económicamente”, debido, dijo, a que el presupuesto de Vialidad está compuesto, fundamentalmente, por los ingresos del impuesto a los combustibles, que es “mínimo”, dijo. Explicó que el 6% de la recaudación del impuesto al combustible se reparte entre las vialidades provinciales del país y que ese impuesto ha estado congelado por 16 meses. “Al estar quieto el impuesto, pero no el precio, nosotros dejamos de poder comprar asfalto”. Añadió que todas las obras que se realzian se hacen con financiación del Gobierno y que la política vial depende de que la Provincia les dé recursos por acciones determinadas. Por ello, por ejemplo, la reparación de la ruta 307, en el tramo El Infiernillo –Amaicha, se hace con fondos nacionales y con una empresa privada, pese a que tendría que haber sido una tarea de Vialidad.

Cabe señalar, en este sentido, que esa carencia de recursos puede considerarse estructural y que el congelamiento del impuesto que señala el funcionario es una circunstancia tal vez un poco agravante, pero no la central del problema. Ya en circunstancias de crisis similares se advirtió de esta carencia: cuando fue el trágico accidente en La Madrid del ómnibus de turismo con jubilados de Mendoza se advirtió por la falta de señalización y de pintura pavimental en las rutas tucumanas, y lo mismo cuando se debatió sobre las razones por las que no se encara y mantiene la ruta a los Valles por la Quebrada del Portugués.

Es menester preguntarse cuál es la razón de esta política de desfinanciación constante de una repartición de tarea esencial para la circulación en una provincia con 1.800 km pavimentados de los 2.700 km de caminos. ¿El presupuesto de Vialidad sólo alcanza para pagar sueldos? ¿Qué tarea cumpliría el personal, si no se puede mantener los caminos? En este sentido, habría que indagar cómo hacen otras provincias, a las cuales debe afectarlas el mismo problema de los escuálidos ingresos del impuesto a los combustibles. Basta mirar las rutas del NOA y comparar. La provincia debe modificar esta situación. Mantener en condiciones las rutas y caminos es requisito básico para las actividades comunitarias y también en cualquier estrategia de crecimiento.